Fotografías de Arturo Prieto
The Thin Red Line es un pequeño libro que, cerrado, tiene unas dimensiones de 10 cm de alto por 15 de ancho.
A lo largo de sus 32 páginas se muestran 12 dibujos en blanco y negro, completados por un único filamento de 15 cm de lana roja que discurre horizontalmente sobre cada uno de ellos.
Al pasar las páginas, la línea no varía, pero su entorno sí. Constituye, de esta manera, un estudio sobre la metamorfosis, aunque concebido de la manera inversa al clásico de Kafka: en esta ocasión no es el protagonista el que cambia, sino su medio.
Con esta obra se pretende motivar al lector/espectador a que reflexione sobre la forma en que un mismo objeto –en este caso, una delgada línea roja– se transforma en función del contexto en el que se sitúa. Más aún, a que traslade esa reflexión a su propia existencia; en cómo una variación en su propio ambiente –el nacimiento de un hijo, la pérdida de un empleo, aprobar una oposición, el diagnóstico de una enfermedad– provoca, inexorablemente, una intensa metamorfosis sobre él, sobre sus necesidades, preocupaciones o estado de ánimo, sin haber para ello modificado ni su altura, ni su peso ni su color de piel.
Roberto Chartam


